
Fragmento del libro Principia Arquitectónica del arq, Campo Baeza
PRINCIPIA ARCHITECTONICA
“Será conveniente distinguir allí entre lo absoluto y lo relativo, lo verdadero y lo aparente, lo matemático y lo vulgar”. Isaac Newton, 1687.
Principia Mathematica es el título de la Sección primera del Libro primero de “El Método de las primeras y últimas razones” de Isaac Newton 1, de quien tomamos prestado el nombre.
Cuando se ven las cosas con la calma y la serenidad que provee el tiempo cumplido, los arquitectos que somos profesores sentimos la obligación de transmitir a nuestros alumnos lo más esencial de nuestras ideas. Como si de destilar lo más importante de nuestra vida se tratara.
Muchas de las ideas aquí resumidas están expuestas en los textos publicados a lo largo de estos años. Una primera colección de estos escritos bajo el título “La Idea Construida”, ha superado ya más de 20 ediciones. Y una segunda recopilación de textos, “Pensar con las manos”, ya va por la quinta. Y ambas han sido traducidas y editadas en inglés, francés y portugués, y ahora en italiano. Quisiera ahora, aquí, con esta nueva colección de textos, intentar destilar todo aquello para poder comunicarlo mejor.
Cuando en el caudaloso río de la Arquitectura se decide estar en la orilla del silencio y de la reflexión, lejos de la avalancha mediática del star system, del ruido y de la superficialidad, y más cerca de la búsqueda de la verdad de los filósofos, y también de los arquitectos, sentimos la necesidad de plasmar por escrito los principios en los que nos apoyamos, nuestros Principia. Aquello que hiciera Newton en sus Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, y de quien nos hemos atrevido a tomar prestado el término latino.
El intento de estos Principia es elaborar un texto básico, resumen y síntesis de los temas clave con los que seguimos trabajando y que entendemos, cada día con más claridad, como centrales de la Arquitectura. Que no son tanto sólo descubrimientos personales, como temas esenciales de la propia Arquitectura.
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Este texto tiene desde el primer momento voluntad de ser abierto, permanentemente completado y matizado y precisado y afilado. Como afilado tiene que estar el bisturí del cirujano. Pues cada vez que volvemos a releer estos textos, a estudiarlos, introducimos variaciones que quieren ser aclaraciones más y más precisas sobre lo antes escrito.
Querría usar de la mayor claridad tanto en las ideas como en las palabras capaces de traducirlas. Dando razón de lo que proyectamos y construimos los arquitectos. Porque la Arquitectura debe basarse en la razón. Aquella adecuatio rei et intellectus que para definir la Verdad proponían los filósofos, es en nuestro caso, los arquitectos, adecuación entre lo pensado y lo construido. Aquello que con tanta universalidad mostró Goya en su grabado “El sueño de la razón produce monstruos” 2, es más que adecuado cuando de Arquitectura se trata. La razón en Arquitectura debe estar siempre despierta, bien despierta. Pues esto, las razones más básicas con las que la Arquitectura trabaja, son las que querríamos que quedaran recogidas en estos Principia.
Algunos principios podrían parecer obvios, como el de que la luz necesita de la sombra para poder ser reconocida, o que la estructura además de transmitir las cargas a la tierra sirve para establecer el orden del espacio, lo que hemos llamado la estructura de la estructura. Y que la gravedad construye el espacio y la luz construye el tiempo.
Pasa con la Arquitectura como con la poesía. Cuando se descubre que es posible el hacer materiales, palpables, tangibles, conceptos que parecen abstractos, entonces es cuando realmente se es poeta, se es arquitecto. Con la misteriosa capacidad que tenemos los arquitectos de materializar las ideas, de construirlas.
Aquello que tan bien expresaba Michael Bockemühl al hablar de Rembrandt y su pintura: “Convierte la comprensión intelectual del cuadro en su percepción visual”. O todavía más claro Stefan Zweig en “El misterio de la creación artística”: “Pues la máxima virtud del espíritu humano consiste en procurar hacerse comprensible a sí mismo lo que en un principio le parece incomprensible.”
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LA ARQUITECTURA COMO IDEA CONSTRUIDA
Hace tiempo escribí que Arquitectura sine idea vana Arquitectura est, tratando de aclarar cuánto una Arquitectura hecha sin una idea que la sustente es una banalidad. Como cualquier creación humana. Y también el cómo esas ideas tienen que tener la capacidad de ser construidas.
No podemos construir nada si antes no lo hemos pensado. Y no deberíamos pensar nada que no podamos construir. Hay que soñar, pero a la vez ser capaces de hacer realidad esos sueños. La Arquitectura tiene la misteriosa capacidad de materializar ideas. Por eso hemos repetido tantas veces que la Arquitectura es idea construida. Lo que Louis Sullivan expresaba muy bien cuando en 1901 escribía: “No podéis crear sin pensar, y no podéis pensar de verdad sin crear en vuestro pensamiento. Juzgad nuestra Arquitectura actual con estos criterios y os sorprenderá su pobreza de pensamiento, su falsedad de expresión, su falta de humanidad”
Y así como las formas pasan, se destruyen, las Ideas permanecen, son imperecederas. La Historia de la Arquitectura es una Historia de Ideas, de ideas construidas, de formas que materializan y ponen en pie esas Ideas. Pues sin Idea las formas son vacías. Sin Ideas, la Arquitectura es vana, vacía. Pura forma vacía.
LA GRAVEDAD CONSTRUYE EL ESPACIO
Los materiales con los que se construye la poesía o la música no pesan. Pero la Arquitectura se construye con materiales pesados. Está inexorablemente sometida a las leyes de la gravedad.
Hablar de que la gravedad construye el espacio arquitectónico es intentar subrayar su importancia no sólo como mera transmisora de cargas sino como algo más importante: establecer el orden del espacio.
LA LUZ CONSTRUYE EL TIEMPO
Sin la luz la Arquitectura no es nada. Usando términos latinos, Arquitectura sine luce, nulla Arquitectura est.
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La luz natural ilumina el espacio haciendo posibles las funciones que allí se desarrollan. Pero podemos además, controlándola, tensar ese espacio convocando allí a la Belleza.
La luz, como el aire en la Música, atraviesa el espacio creado por el arquitecto para que suene. Y, como si de un milagro se tratara, cuando la luz llega, parece que pudiéramos tocar el tiempo. Algo que pareciendo inasible está a nuestro alcance y nos conmueve. Que la luz construye el tiempo es algo más que una frase acertada para un texto pedagógico. El milagro espacial del tiempo tangible es una realidad a nuestro alcance.
LA CONSECUCIÓN DE LA BELLEZA
Y partiendo de las ideas de la mano de la razón, y poniéndolas en pie, materializándolas, construyendo el espacio con la gravedad y el tiempo con la luz, podemos llegar a alcanzar la Belleza. Esa Belleza que, como decía Platón, es el resplandor de la Verdad.